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Cabizbajos y desolados abandonaban los jugadores españoles la cancha em Zurich. El campeonato de Europa había llegado a su fin. La derrota contra Francia, de manera incontestable apartaba de las manos del jugador español la medalla de oro. para que el jugador francés la cercara y diera cobijo entre su cuerpo. ¡Bendita desolación!
Después de dos durísimos campeonatos, el pasado año en Tunez y el que acabó ayer en Suiza, el combinado nacional se lleva dos medallas: de oro y de plata. En un etapa de cambios, con la retirada de emblemas para la historia del balonmano como Masip, Guijosa, Urdangarin, Talant.....
La llegada de una generación de talento, trabajo y derroche de virtudes con Iker Romero, Chema Rodriguez, Albert Rocas, Davis, unida con viejos rockeros como Barrufet, Garralda, Ortega o jugadores intermedios en edad como Entrerrios o Juanín García; deja para la retina un plantel de lujo con multitud de virtudes, poderosas y variadas armas en ataque y defensa y pocas, muy pocas fisuras. Ayer Francia encontró alguna de ellas, el cansancio del equipo español, con enfrentamientos más intensos y concentrados que los de un campeonato mundial, hizo el resto.
La tristeza y decepción dio paso a la celebración de un equipo que sabe de la dureza de estos campeonatos, donde su gran plantilla tuvo que suportar 8 partidos en 11 días. Tomen nota los jugadores de futbol a lo hora de quejarse por jugar dos partidos en 7 dias. Además sus sueldos se multiplican vertiginosamente al compararlos con los jugadores de balonmano, cuyos integrantes en el combinado nacional serán recordados por su grandeza, por la grandeza de un equipo.
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